Ablación por radiofrecuencia: Una alternativa que mejora la sobrevida en pacientes con cáncer de páncreas

Hablar de cáncer de páncreas puede resultar un poco desalentador, debido a que es uno de los tumores con peor pronóstico, ya que presenta síntomas en estadios tardíos y suele detectarse cuando el tumor se ha diseminado a otros órganos, desarrollando una metástasis. Pese a esto, la medicina no se rinde y busca alternativas que permitan ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En el Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas, reconocido como uno de los mejores centros del mundo y liderado por el Dr. Carlos Robles-Medranda, se ofrece a los pacientes una nueva alternativa tecnológica, denominada Ablación por Radiofrecuencia, un tratamiento que trata de manera local el tumor.

Según la Dra. Raquel Del Valle, Miembro del Staff de médicos del centro,  este procedimiento ha podido ampliar la sobrevida de los pacientes de 3 meses hasta 1 año. Con relación a cómo funciona el procedimiento, explica “Consiste en generar un choque térmico en el tumor, a través de una aguja especial que se introduce en el interior del tumor, sea este de cabeza o cuerpo de páncreas, lo que produce una coagulación por necrosis de la proteína”.

Por el momento, la cirugía es la única posibilidad curativa, pero la mayoría de los pacientes no son candidatos porque el cáncer se ha propagado. Ante ello, es necesario evidenciar que cada vez existen más estudios con resultados favorables que respaldan la efectividad de la ablación por radiofrecuencia aplicada en el cáncer de páncreas.

En Houston, uno de los pocos lugares donde se utiliza esta técnica, el Dr. Nirav Thosani, profesor asociado de gastroenterología en la Escuela de Medicina McGovern en UTHealth Houston y Memorial Hermann, asegura que podría ser el avance que los médicos necesitan para penetrar en las células de cáncer de páncreas y salvar más vidas. Con esta tecnología, se puede entregar energía térmica en una ubicación muy precisa. Cuando matas ciertas células tumorales, estas células quedan expuestas a la inmunidad del cuerpo y la inmunidad encuentra una forma de matar al resto de las células cancerosas” añadió en un reportaje de KPRC. Este procedimiento puede evitar que el tejido y las arterias circundantes se dañen demasiado y puede entrenar al sistema inmunitario para que haga algo notable.

Cabe destacar que, según datos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), por sus siglas en inglés, a través del Observatorio Mundial del Cáncer (GCO), hasta el 2018, la tasa mundial de incidencia de tumores malignos en el páncreas era de 458.918 aproximadamente. Se estima que en Ecuador se dieron un total de 581 casos, en ambos sexos. Es decir, de cada 100 mil habitantes, el 3.2% padece de esta enfermedad (al 2018).

Si bien es cierto, de acuerdo a la tendencia mundial, el cáncer de páncreas es más padecido por hombres (52,9%) que por mujeres (47,1%), en Ecuador la tasa de incidencia ha cambiado con los años y se contrapone. Según datos del IARC, hasta el 2018, del 100% de los casos existentes, el 56,5% se ha presentado en mujeres, mientras que el 43,5% se ha dado en hombres.

Otros tratamientos relacionados al cáncer de páncreas

Cuando el paciente presenta ictericia a causa del cáncer, se aplica la CPRE, la misma que permite desobstruir el conducto biliar, colocando un puente (prótesis o stent) entre la vesícula y el intestino, para que la bilirrubina fluya por su cauce normal, eliminando el color amarillo de la persona.

Mientras que, para quienes no es posible ejecutar la CPRE, ya sea por cirugías y estrechez del duodeno, se realiza en tiempo real y de manera menos invasiva el drenaje de la vía biliar mediante la ecoendoscopia (EUS), disminuyendo así la posibilidad de sangrado y ofreciendo una mejor calidad de vida a los pacientes.

Por otro lado, para aquellos que presentan dolor crónico, que no mejoran con tratamientos médicos, son candidatos predilectos para realizarse la neurólisis pancreática o bloqueo del plexo celíaco por ecoendoscopia. Según estudios, este procedimiento proporciona beneficios a alrededor del 70 al 90% de los pacientes con cáncer de páncreas, logrando aplacar y controlar con eficacia su dolor.

Sin embargo, cuando no se puede acceder por las técnicas antes mencionadas, se acude a otras opciones como el drenaje biliar percutáneo transhepático (DBPT) o la derivación quirúrgica (DQ).

Por otra parte, en lo que a tratamientos curativos se refiere, la única opción potencialmente efectiva «es la resección quirúrgica, que consiste en extraer la parte del órgano afectado por el cáncer (cabeza, cuerpo o cola)», asegura el Dr. Juan Manuel Alcívar, coordinador de IECED.

Es que, según versiones de varios especialistas consultados, sí es posible vivir sin páncreas. Este tratamiento lo han estudiado en varias personas con pancreatitis crónica, con la finalidad de aliviar el dolor. A pesar de ello, deberán aplicarse insulina y necesitarán de enzimas pancreáticas para digerir los alimentos, debido a que de una u otra manera hay que suplir las funciones del órgano.

También, existen otros tipos de tratamientos como la Radioterapia, la quimioterapia, la hormonoterapia y el IMM-101, siendo este último un inmunomodulador que se asocia a un medicamento quimioterápico para el cáncer de páncreas, pero que aún se encuentra en estudio.

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